iluso y morboso
ni aburrido siquiera sin tv de nadie, ni comentarios ¿usted a quien le comenta las cosas? yo se las comento a las cortinas, al módem que instaló un señor muy gentil un sábado por la mañana. ajeno a cismas, un chico alcanza un globo antes de que caiga a la calle y un vendedor de antenas ofrece ciruelas secas. Los funcionarios sólo escuchan y un romántico violinista de a peso entona la melodía que da un frenazo seco y agudo, mientras un viejo muerto de hambre le ha mostrado el carrito que robó del supermercado. el chico yace ahí temblando, y menciona a sus abuelos. y yo lo observo en su clamor, en el agradecimiento que se desangra y que diluye su entrada y despedida del mundo. se hace vapor un nuevo eclipse de aquellos. yo, morboso, leo los escritos que encuentro en su mochila. "¡Socórreme, Señor!", dice uno y lo bendigo con un beso en la frente, y pienso que es iluso, benditamente iluso.